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21 de diciembre: desciende Nativitas, el Espíritu de la Navidad


El Espíritu de la Navidad es una tradición perteneciente a los países nórdicos y que, desde hace varios años, ha sido adoptada en muchas culturas del mundo como parte de las costumbres características de esta época.

Cuenta una leyenda nórdica que hace más de 80.000 años, un ser de una galaxia lejana aterrizó en la Tierra y se instaló en una región del norte, en la zona que actualmente se conoce como la península escandinava. Se trataba de un viajero errante y alegre que predicaba sus conocimientos, y repartía regalos y bendiciones durante su recorrido.

Según las diferentes tendencias religiosas escucharás varias versiones de quién es el Espíritu de la Navidad; por un lado se habla de esta persona nórdica que repartía regalos y bienes materiales, por otro lado se habla de una energía angelical que trae riquezas a todo nivel.

En realidad, Nativitas o el Espíritu de la Navidad, es un ángel solar representado con una estrella de nueve puntas que desciende al mundo en el solsticio de diciembre.

Según la Metafisica, Nativitas es un ángel solar que se expresa como una estrella de nueve puntas con radiación blanca, verde dorada y rubí. Este ángel representa al Espíritu de Navidad que desciende a la Tierra en cada solsticio del mes de diciembre.

Los solsticios son momentos de gran acumulación de energías del magma solar, de ondas y energías telúricas, y de los rayos cósmicos. Cuando se concentra tanta energía es la oportunidad de sintonizar tu ser inferior con tu ser superior, de conectar con tu maestro interno, con el Cristo en ti.

Desde un punto de vista metafisico, se dice que hoy desciende el Espíritu de la Navidad a la Tierra. También es especial para hacer una buena limpieza psico-física personal y la purificación del hogar.

El día anterior al solsticio, se recomienda a las personas que realizan el ritual limpiar la casa, con el fin de recibirlo libre de energías negativas y luego al día siguiente, después de la cena, encienden velas de color naranja, rojo y doradas, y aromas de mandarina o limón, para posteriormente proceder a escribir sus deseos para el año venidero.

Los deseos que se le piden al Espíritu de la Navidad se escriben en orden de prioridad de mayor a menor y se recomienda pedir en primer lugar por el bienestar y la paz mundial hasta llegar a los deseos más personales. Se cortan en tiras y se guardan hasta la visita del año siguiente para que se puedan quemar solo aquellos que se cumplieron.



Fuentes consultadas
culturizando.com/canalizandouz.es

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