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CINTILLO

Géminis: entre el alma y la personalidad



Cada año, el Sol atraviesa la constelación de Géminis entre el 21 de mayo y el 20 de junio.  Este signo se conoce como el del pensamiento y la mente concreta. Regido por Mercurio, Dios del intelecto, en un aspecto superior se relaciona con la sabiduría. 


Estas dos vertientes se observan en el periplo de Hércules, al ser sometido a diferentes pruebas que lo alejan y retrasan de su camino, pero que le permiten obtener el conocimiento y las experiencias necesarias que dan sabiduría.

En consecuencia, este signo representa el trabajo activo del aspirante en el plano físico, el servicio, el cual es parte del proceso de unificación de alma y cuerpo, aunque antes debe haber un ciclo de pensamiento interior y anhelo místico; además de un esfuerzo tras la visión y un proceso subjetivo continuado. Veamos que nos enseña el trabajo que realiza el héroe mitológico en este signo.

Tercer trabajo de Hércules: Géminis



Géminis es conocido como el signo de los gemelos, de la dualidad. En su recorrido por esta franja zodiacal, se cuenta el Mito de las manzanas de oro de las hespérides, una historia donde Hércules debió hacer un largo recorrido para buscar estas manzanas de oro, que eran resguardadas por tres doncellas. 

En la historia, el héroe mitológico se encuentra con los dos gemelos, representados por Nereo, la conexión con el alma, por un lado;  y por Busiris,  la conexión con la ilusión del mundo físico, por el otro.

La manzana es un símbolo. En el Edén, la serpiente dio la manzana a Eva para conocer el bien y el mal. Simboliza la aparición de la mente. Con la mente llegó el conocimiento de la dualidad, la atracción de opuestos, la naturaleza del alma, y la naturaleza de la forma, mala sólo si retiene al alma y le impide expresarse; pero no es mala en sí misma.

En el Edén una sola manzana fue dada al ser humano, el símbolo de la separación, de la soledad. Hércules debió buscar las manzanas de oro en el jardín de las Hespérides. Las manzanas simbolizaban pluralidad, síntesis, y los muchos, nutridos por el único árbol de la Vida.

A Hércules le dijeron que había un jardín encerrando un árbol de manzanas de oro, custodiado por la serpiente de 100 cabezas y que, al encontrarlo hallaría 3 hermosas doncellas. Pero no sabía dónde estaba. 

Todo el planeta debía ser explorado. Por fin encontró a Nereo, "anciano del mar", experto en sabiduría y lenguaje, elusivo, asumiendo muchas formas, y rehusando dar respuesta directa. Hércules sabía que debía volver al sur; símbolo de retroceder, opuesto del espíritu.  Nereo es el yo superior, el Maestro que enseña. 

El yo superior se manifiesta como destello de iluminación y desaparece en momentos de concentrada atención, con la mente firme. Entonces Hércules trasciende el estado consciente de su cerebro y habla con su alma. Pero vuelve al estado de conciencia del cerebro. Luego lucha con Anteo, la serpiente (o gigante) del espejismo astral. 

En su búsqueda en el plano físico, Hércules debía vencer el espejismo y la ilusión; el discípulo es propenso al psiquismo inferior. La serpiente sólo era invencible en contacto con la tierra. 

Por largo tiempo Hércules no pudo vencer, pero al levantar la serpiente en el aire triunfó. La tierra atañe a la apariencia, el maya, la ilusión, no a la realidad. Pero Géminis es un signo de aire, es cambiante. El espejismo siempre cambia. Fue así como cayó en las garras de Busiris, el espejismo en otra forma. 

Busiris, quien era hijo de Poseidón, dios de las aguas, pero de madre mortal, pretendía ser un gran maestro. Fluido en el hablar y cautivador, engañó a Hércules y fue su guía. Lo ató al altar del sacrificio pero Hércules se liberó y retomó su búsqueda, amarrando a Busiris al mismo altar. 

El desaliento, tardanza, fracaso y el engaño de falsos maestros y falsas creencias caracterizan esta parte de la prueba. A pesar de todo, Hércules obtiene las manzanas de oro. El opuesto a Géminis es Sagitario, el Arquero que da en el blanco y va hacia la meta: ¡No hay desviaciones ni fracaso! Sólo un constante ir hacia adelante. 

Pero Hércules se liberó y empezó a servir. Buscando, encontró a Prometeo, Dios encarnado, atado y con buitres desgarrando su hígado. Hércules se desvió y lo liberó de lo antiguo y del deseo. El plexo, estómago e hígado son exteriorizaciones de la naturaleza del deseo.  

Por último, Hércules abandona su búsqueda para ayudar al mundo y viene la recompensa: le traen las manzanas de oro con las tres doncellas. En esta prueba encuentra a Atlas con el mundo en sus hombros y, apiadado, quita esa carga y la soporta él. Atlas, libre, va al jardín de las Hespérides, arranca las manzanas de oro y con las 3 doncellas se las lleva a Hércules, ahora también libre.   

Al principio de su trabajo, se contacta con su alma como Nereo; al final, logra la visión acrecentada de su alma, en sus 3 aspectos (tres doncellas): Eglé es la gloria de la vida y el esplendor del sol poniente, la magnificencia en el plano físico;  Erythena cuida la puerta, el alma abierta por Amor Sabiduría le da a Hércules una manzana con la palabra dorada: Servicio. Hesperis, estrella vespertina, es la estrella de la iniciación, de la Voluntad es la que "Recorre el Camino". 

Significado del trabajo en Géminis




Géminis es el signo de la comunicación, la adaptabilidad, la versatilidad y la expresión hablada o escrita. Si se intenta evitar los cambios inherentes al crecimiento se topa con el conflicto. Existen dos formas de enfrentarlo: caer en la autocompasión o ampliar los horizontes mediante el contacto con nuevas ideas.

El trabajo a realizar durante este período está simbolizado por el logro de Hércules, al ganar las Manzanas de Oro de la sabiduría. Por ello, la sinceridad, un anhelo de ser bueno, un profundo deseo de indagar los hechos de la vida espiritual, esfuerzos tendientes a la autodisciplina, a la oración y a la meditación, preceden al verdadero y constante esfuerzo.

Como Hércules en su camino hacia las Manzanas de Oro, se debe aprender a tener paciencia para poder lograr objetivos y vencer la frustración del error. En este ciclo es necesario aprender a concentrar la energía para vencer los obstáculos desde el aprendizaje. No dejarse engañar por las posibilidades de rápido triunfo, que vienen a través de las propuestas ilusorias. Liberarse de las cadenas que atan al pasado y entender que después del sacrificio llega la recompensa deseada.

Cástor y Pólux  y el Cristo encarnado
    


En la mitología griega Castor y Pólux pelearon con otro par de gemelos. Castor que era mortal, pereció en la batalla y la pena de Pólux fue tan grande que imploró a su padre Zeus que le devolviera la vida de su hermano o que aceptara la suya a cambio. Zeus, conmovido, se compadeció y les permitió gozar alternativamente los dones de la vida, pasando un día bajo la tierra en el reino de Hades y el siguiente en el Olimpo celestial.

Como refuerzo simbólico al mito del trabajo de Hércules en Géminis, el signo de los gemelos está representado en el firmamento a través de las estrellas más brillantes de esta constelación: Cástor y Pólux, quienes ejemplifican el carácter dual del signo.

Los gemelos simbolizan, entonces, una experiencia cíclica de opuestos, ya que cuando son mortales deben probar la muerte y la oscuridad y cuando son divinos comparten los placeres de los dioses. 

Desde el esoterismo, los gemelos Cástor y Pólux son vistos como símbolos del hombre (microcosmos). Estas estrellas -también llamadas Apolo (soberano, Dios Sol) y Hércules (el que viene a trabajar)-  representan los 2 aspectos de la naturaleza del hombre: el alma y la personalidad, el hombre espiritual y el ser humano a través del cual esa entidad espiritual funciona: el Cristo encarnado, Dios trabajando a través de la forma. 

Cástor se consideraba mortal y Pólux inmortal. Cástor está disminuyendo en fulgor y Pólux está aumentando su brillo y eclipsando a su hermano. Como dijo Juan el Bautista acerca de Cristo:  "él debe crecer pero yo debo decrecer".  

Así tenemos a una de las constelaciones más significativas, porque ella sostiene ante el hombre, el pensamiento de la potencia creciente de la vida espiritual y del poder decreciente del yo personal. El crecimiento del hombre hacia la madurez y el gradualmente creciente control del alma, se revela en Géminis. 

Esto explica la frase y nota clave del signo: "Reconozco mi otro Yo, y al menguar ese yo, crezco y brillo".   


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fuentes consultadas: http://merche-rincndelsilencio.blogspot.com/  http://merche-rincndelsilencio.blogspot.com/    

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