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17 de diciembre: recordando las Saturnalias


El año se acaba y con su final llegaba uno de los momentos más esperados por todos los romanos: saturnalia. Esta fiesta religiosa y social era para muchos un momento de liberación y relajación; algunos, como el poeta Catulo, dejaron escrito que saturnalia era el mejor día de todo el año. Pero, ¿sabes cuál es el origen de las saturnalia? ¿Qué era lo que realmente sucedía?

Saturnalia era la festividad dedicada al dios Saturno, dios de las cosechas y la agricultura. Se caracterizaba por el cambio de roles sociales, todo estaba permitido. Era una mezcla de Navidad con Carnaval.

Las saturnales son famosas hoy en día por ser unas fiestas dedicadas al desenfreno, la diversión e incluso la locura. Para entender su verdadero significado, debemos comprender que estas festividades tenían lugar tras un duro año de trabajo, ya fuera en la ciudad o en el campo, donde precisamente encontramos su origen.

Para los romanos, Saturno, de donde procede el nombre de saturnalia, era un dios antiquísimo, que reinó sobre el mundo en un remoto en el que todos los hombres eran iguales; no había diferencias sociales y todos compartían los frutos de la tierra, producidos por el trabajo común. Fue, de hecho, Saturno quien enseñó a los seres humanos cómo debían cultivar la tierra, por lo que se le adoraba como el dios protector de la siembra.

Es una época para liberarse de estructuras, para ponerse en el lugar del otro, para comprender el juego de roles y aprender de ello, para ver con humor crístico las situaciones, reparar ofensas y acortar distancias tendiendo con la guía de lo Superior puentes arco iris hacia los demás.

Comenzaban el día de la consagración del templo de Saturno en el Foro romano, con sacrificios y un banquete público festivo. Muy apreciada por el pueblo romano, del 17 al 23 de diciembre, tras la siembra de invierno, cuando el ritmo de las estaciones dejaba a toda la familia campesina, incluidos los esclavos domésticos, tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano.

Vivir y dejar vivir era el lema de la fiesta y el 17 de diciembre, según el poeta Catulo, su mejor día. Lo que de ordinario esta prohibido, se autorizaba en estos días locos. 

En las Saturnales la realidad social danzaba dentro de un juego de inversiones: el señor actuaba como esclavo, el esclavo como señor; lo que antes era restricción ahora estallaba en lujo o derroche. Pero, en especial, en el interior de la familia se eliminaban todas las barreras que separaban al esclavo del hombre libre. El juego de los dados, estrictamente prohibido en fechas normales, unía a señores y siervos.

Era común agradecer con alguna pequeña atención o con un regalo en dinero a los amigos y a todas las personas a quienes se debía algo por algún servicio prestado.

Saturnalia fue una de las fiestas más populares del mundo romano, aun con algunos detractores como Séneca, que advertía de los peligros de la locura colectiva. 

A pesar del paso del tiempo y los tremendos cambios que sufrió la sociedad romana, la fiesta se siguió celebrando incluso en los siglos V y VI, cuando el cristianismo ya dominaba plenamente el mundo occidental. Y aunque es difícil precisar en los detalles, es más que evidente que algunas tradiciones cristianas, como en muchos otros casos, se vieron influenciadas ampliamente por los ritos de las saturnales romanas.



Fuentes consultadas

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