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Escorpio: enfrentando al enemigo interno

el trabajo de hércules en escorpio
Del 23 de octubre al 22 de noviembre el planeta entra en los influjos de Escorpio. El lapso es propicio para recordar el trabajo de Hércules en este signo, importante para entender las dificultades del crecimiento interior, que pasa por vencer nuestras creaciones mentales y emocionales.

Quien se aventura en el proceso de autoconocimiento y aspira a evolucionar como espíritu, tarde o temprano debe enfrentar a sus enemigos internos.
Muchos se rinden justo en esta fase, otros siguen adelante, toda vez que entienden la clave, dada al aprender a ver las situaciones -incluso a uno mismo- desde una perspectiva superior; tal como debió hacer Hércules, el héroe mitológico de los 12 trabajos del zodíaco, cuando se enfrentó a su monstruo interno: la hidra de Lerna.

El Maestro convoca a Hércules para encargarle una nueva tarea:  al lado del Río Amimona está el infectado pantano de Lerna. Dentro de esta fétida ciénaga yace la monstruosa hidra, una calamidad en la comarca.

Esta criatura tiene nueve cabezas, y una de ella es inmortal. "Prepárate a combatir con esta repugnante bestia. No pienses que pueden servirte medios ordinarios; destruyes una cabeza, pero dos crecen aceleradamente".
El Maestro da a Hércules un consejo: “Ascendemos arrodillándonos; vencemos cediendo; ganamos renunciando. Ve y vence”. Hércules se dirige al pantano y encuentra la guarida donde mora la bestia. Dentro de una caverna en la que reina la noche perpetua se encuentra la hidra oculta.
Hércules vigila la cueva esperando el momento propicio en que la bestia salga, pero en vano, ya que el monstruo permanece dentro de la fétida ciénaga.
Pero Hércules recurre a una estratagema y sumerge sus flechas en brea ardiendo y las lanza directamente dentro de la cueva.

Ahora sí que la hidra reacciona, se abalanza sobre Hércules e intenta enrollarse a sus pies. Una y otra vez más fuerte, no más débil. Cuando Hércules lograba cortarle una de sus cabezas, dos crecían en su lugar.

Entonces Hércules se acordó de lo que su maestro le había dicho: “Nos elevamos, arrodillándonos”. Así, Hércules, de rodillas sostuvo a la hidra alta por encima de él, para que el aire y la luz purificadores pudieran tener su esperado efecto.
El monstruo, fuera de la oscuridad, empezó a perder su poder cuando los rayos del Sol y el contacto con el viento cayeron sobre él. Las nuevas cabezas se inclinaron desfallecidas y así Hércules pudo ver la cabeza inmortal, la cual cortó y enterró debajo de una roca. Con esta  victoria de Hércules finaliza el relato del trabajo en Escorpio.
  
  
Simbología del trabajo
Hércules debe primero encontrar a la hidra que vive escondida. Se trata del monstruo que habita dentro de las cavernas de la mente, que se alimenta y prospera en la oscuridad de nuestro subconsciente.

En nuestras mentes se aloja la bestia, pero su existencia no se descubre fácilmente. Puede pasar mucho tiempo antes que descubramos que estamos alimentando y sustentando a una criatura tan feroz con nuestros pensamientos y emociones.

Se trata de nuestras propias creaciones y podemos identificarlas como nuestras formas de pensamiento, los egrégores personales.
 
 
El egrégor o nuestra "hidra" personal no va a salir de esa cueva (nuestra mente) porque está a gusto en su hueco, sólo lo veremos si ponemos luz sobre él, si lo buscamos y lo queremos encontrar.
Combatir a este enemigo es una tarea de héroes, porque cada vez que un deseo o pensamiento bajo es vencido, otro toma su lugar.

En realidad Hércules hace tres cosas: se da cuenta de la existencia de la hidra, la busca pacientemente, y finalmente la destruye. Se necesita la discriminación para darse cuenta de su existencia; la paciencia para descubrir su guarida; y la humildad, para sacar a la superficie lo que encontremos y exponerlo a la luz de la sabiduría.

Mientras Hércules luchó en el pantano, fue incapaz de vencer a la hidra. El truco fue levantar el monstruo en el aire; esto significa trasladar el problema a otra dimensión para poder resolverlo. Con toda humildad, arrodillándose en el fango, Hércules tuvo que examinar el problema a la luz de la sabiduría.

Cada cabeza de la hidra representa uno de los problemas que acosan a la persona valerosa que busca lograr el dominio de sí misma. Puede ser la comodidad, el dinero, el odio, el deseo de poder, el miedo, el orgullo, o cualquier otro.

Clave del trabajo en Escorpio


La tarea de Hércules consistió en aniquilar bajo la fuerza de su voluntad a todos los bajos impulsos y energías que yacían escondidos en su mente. Una labor que aún hoy muchos nos esforzamos por lograr.

Destapar los egoístas impulsos de nuestro subconsciente ha sido el trabajo del psicoanálisis. Esta técnica ha podido ayudar a sacar a la superficie los problemas, pero a menudo se detiene en ese punto.

La persona se da cuenta que un monstruo yace oculto en las zonas oscuras de la conciencia de sí mismo, pero se siente desconcertada y perpleja tratando de enfrentarse con este formidable enemigo.

Hércules invoca una luz más brillante que la de la mente que analiza. El busca elevar su problema a una dimensión superior, para así remover perpetuamente el lodazal del subconsciente.

Si queremos luchar y vencer a esa bestia interior que tantos problemas nos da y que tan escondida está dentro de nosotros, debemos exponerla a luz de energías más sutiles, menos intelectuales y las más espirituales. 

El busca un nuevo ángulo de visión y pone su problema a la luz de su espíritu. Es así como sometió a la bestia y por ello el trabajo en el signo de Escorpio representa el esfuerzo que es  necesario realizar para avanzar, y así poder unir nuestra personalidad con el alma.

El guerrero escorpiano

  En el camino hacia la iniciación espiritual planetaria, el nativo de Escorpio tiene la oportunidad -toda su vida-, de matar con su aguijón a los monstruos internos.

Escorpio, como signo ligado a la muerte, cuyo símbolo además del escorpión es el ave fénix,  representa realmente la muerte de la personalidad y el renacer del alma. De forma que el yo inferior se subordine a los mandantos del yo superior.   El Escorpiano es un guerrero de sí mismo en la batalla más trascendente: la conquista de su personalidad.

Sin embargo las personas no nativas de Escorpio también deben enfrentar a su enemigo interno, la mayoría de las veces agazapado en el área de su carta natal donde recae el signo (recordemos que todos tenemos áreas de vida vinculadas con cada uno de los 12 signos, según nuestro horóscopo personal).

Este mes nos da la oportunidad de tomar consciencia objetivamente de cuáles son las pruebas que debemos enfrentar.
 
Según los sabios Maestros el lema de este período es:
"GUERRERO SOY Y DE LA BATALLA SURJO TRIUNFADOR".
Meditar sobre si somos guerreros. Meditar si estamos en la batalla correcta. Meditar sobre lo que entendemos por victoria.
 Es oportuno colocarse ciertos trabajos interiores para sentir que la energía de Escorpio nos ha ayudado a definir nuestra vida, de forma que al finalizar este lapso utilicemos su aporte energético y la consciencia de las pruebas que debemos enfrentar todo el año.
La idea es que cuando lleguemos al signo Escorpio en un año más, podamos comprobar que hemos avanzado y que retomamos los mismos objetivos, pero en un nivel más alto, esto es, en una nueva octava de frecuencia.
 

Fuentes: http://www.libreriafloralia.es          http://fenixterra.blogspot.com/

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