Header Ads


Equinoccio: momento de transición


El Equinoccio es el momento del año en que el día tiene la misma duración que la noche en todos los lugares de la Tierra. Este instante ocurre dos veces al año: en marzo y septiembre. De este modo el eje de la Tierra es perpendicular a los rayos del Sol.

El término equinoccio procede del latín aequinoctium que significa “noche igual”,  ya que el día y la noche tienen la misma duración en toda la Tierra, con excepción de los polos. 

El sol alcanza su punto más alto sobre una línea vertical al ecuador (cenit), hallándose a la misma distancia de los dos polos. Cuando acontece el equinoccio de otoño los días van perdiendo horas de luz, la cual mengua todas las jornadas. En el polo sur comienza una larga noche de seis meses. 
En el polo norte, un día de seis meses.

Por su parte, el origen de la palabra otoño se encuentra en el vocablo autumnus, formada por las palabras auctus (aumentar o plenitud) y annus (año). Etimológicamente significa: “la plenitud del año”. Quizás parezca un significado contradictorio con la imagen que tenemos del otoño, sin embargo, la plenitud a la que alude la raíz de la palabra se debe a que muchos cultivos llegan, en este tiempo, a su madurez para ser recogidos. La plenitud no se refiere al declive sino a la madurez.

El equinoccio de septiembre es una celebración muy festejada en la antiguedad por ser el tiempo cosecha en culturas como los Celtas y los Mayas. Se conmemoran ritos por todo el mundo como el Shūbun no Hi  (Japón) o el equinoccio de otoño en Chichén Itzá (México), que representa la increíble precisión de la astronomía maya.

Los dos equinoccios son períodos de equilibrio.El día y la noche se igualan, y la corriente del transcurso del año fluye con regularidad. Pero mientras el equinoccio de la primavera manifiesta el equilibrio de un atleta preparado para la acción, el sentido del equinoccio de otoño es el del descanso después del trabajo. El sol está apunto de entrar en el signo de Libra, la Balanza.
El equinoccio de la primavera representa la iniciación, mientras que el equinoccio de otoño, el reposo. Las cosechas han sido almacenadas, tantolas de grano como las de frutas, y el sol, aunque más suave y menos ‘fiero que en días anteriores, todavía nos acompaña. De acertado simbolismo, todavía queda una semana antes de la Sanmiguelada, la festividad de Miguel, arcángel del Fuego y de la Luz, en la que debemos decir que renueva su esplendor.


Doreen Valiente (An ABC of Witchcraft, p. 166) señala que las apariciones espectrales de ciertos fantasmas recurrentes son en marzo y septiembre, “los meses de los equinoccios, períodos bien conocidos por los ocultistas como épocas de estrés psíquico”. Esto parece contradecir la idea de los equinoccios como épocas de equilibrio, pero la paradoja sólo es aparente.


Épocas de equilibrio, o de actividad en suspenso, son por naturaleza los momentos cuando el velo entre lo visible y lo invisible es más tenue. También son las estaciones en que los seres humanos ‘cambian de marcha’ a una fase diferente, y por tanto épocas de turbulencia tanto psicológica como física.

En esos días es recomendable conectarse con la energía universal y activarla dentro de nosotros, esto se puede hacer a través de una meditación, de un mandala o de una oración.

Mayor razón para que reconocer y entender el significado de estas fases naturales, de manera que su turbulencia nos anime en vez de afligirnos. Cada estación tiene su particularidad, y el otoño es tiempo de introspección. Debes dedicar un tiempo y un espacio para ti. Piensa que la Naturaleza se interioriza, se encamina hacia el frío y los días cortos, a una menor cantidad de luz. Cuanto más imitamos a la Naturaleza, más sincronizados estamos con el Cosmos y mejor funcionamos.

No hay comentarios.